La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán cambió la celebración de la Semana Santa en Jerusalén.
A diferencia de años anteriores, no hay turistas ni peregrinos en el Santo Sepulcro o paseando en las callejuelas empedradas.
El panorama es de la clausura de los lugares santos y la cancelación de las procesiones.
Este año teníamos muy buenas expectativas de ocupación, sin embargo, todos los grupos cancelaron”, lamenta Samanta Rivera, directora de ventas de Notre Dame, el mayor centro de hospedaje de peregrinos en tierra Santa.
Además de la cancelación de los principales eventos con motivo de la Semana Mayor, Jerusalén atraviesa un periodo en el que suenan sirenas e impactan misiles a diario.
De esta forma, la Ciudad Vieja luce desierta, con algunos de sus habitantes saliendo de casa para lo indispensable.
Con información de Fuente Latina