La cancelación del parque acuático en Mahahual, Quintana Roo, abre la pregunta de si el movimiento que presionó para tumbarlo fue una explosión momentánea de activismo o puede ser el inicio de un movimiento más profundo para conciliar el desarrollo turístico con la conservación del medio ambiente.
La zona de Cancún y la Riviera Maya ha sido un ejemplo clásico de cómo se ha favorecido el desarrollo económico sobre la depredación ambiental, pero en contadas ocasiones se había alzado la voz como ahora.