Trump permaneció de pie realizando un saludo militar cuando las cámaras lo enfocaron. Aunque los abucheos aumentaron por algunos momentos, el presidente mantuvo la compostura y continuó observando la ceremonia previa al encuentro. Una vez que la transmisión regresó a las imágenes de los jugadores de los Knicks de Nueva York, los aplausos volvieron a dominar el ambiente. Trump permaneció de pie realizando un saludo militar cuando las cámaras lo enfocaron. Aunque los abucheos aumentaron por algunos momentos, el presidente mantuvo la compostura y continuó observando la ceremonia previa al encuentro. Una vez que la transmisión regresó a las imágenes de los jugadores de los Knicks de Nueva York, los aplausos volvieron a dominar el ambiente. La visita se produjo luego de que Trump recibiera una invitación de James Dolan, propietario de la franquicia neoyorquina y amigo del mandatario desde hace varios años. Antes de iniciar su carrera política, Trump era un asistente frecuente a partidos de los Knicks y a otros eventos deportivos celebrados en Nueva York. Desde un palco privado, el presidente estuvo acompañado por integrantes de su administración y familiares cercanos, entre ellos Jared Kushner, Dan Scavino, Sean Duffy, Doug Burgum y su nieta Kai Trump. La presencia presidencial también provocó reacciones en el ámbito político. El líder demócrata Hakeem Jeffries comentó en una entrevista con CNN que muchos aficionados acudían al recinto únicamente para disfrutar del partido y consideró innecesaria la atención generada por la visita del mandatario. Fuera de la arena también hubo manifestaciones. Algunos grupos de personas portaron pancartas con mensajes de rechazo mientras la caravana presidencial llegaba al Madison Square Garden. El operativo de seguridad fue amplio y obligó a modificar parte de la logística habitual del evento. Los Knicks de Nueva York recomendaron a los asistentes llegar con al menos dos horas de anticipación para facilitar los filtros de acceso. Además, algunas zonas destinadas a la convivencia de aficionados fueron reubicadas para reforzar las medidas de seguridad. Durante la cobertura previa al encuentro, el comisionado de la NBA, Adam Silver, respaldó la presencia del presidente y señaló que el deporte tiene la capacidad de reunir a personas con distintas opiniones y perspectivas. La expectación alrededor de las Finales también se reflejó en el mercado de boletos. Tras las victorias de los Knicks de Nueva York en los dos primeros partidos disputados en San Antonio, el precio promedio de las entradas para los juegos en casa alcanzó cerca de 7 mil 500 dólares. Incluso horas antes del inicio del Juego 3 todavía se ofrecían localidades por más de 6 mil dólares. Al ser cuestionado sobre esos costos, Trump respondió de forma breve: “Pueden verlo por televisión… así es la vida”. La visita se suma a otras apariciones del mandatario en eventos deportivos de alto perfil durante su segundo mandato, incluyendo el Super Bowl, las 500 Millas de Daytona, la Ryder Cup, funciones de UFC y la final masculina del US Open. Mientras tanto, su asistencia al Juego 3 quedó registrada como un momento inédito en la historia de las Finales de la NBA. 21243627