Para él, llenar el álbum ya forma parte esencial de cada Copa del Mundo. “Coleccionar el álbum es una tradición que deja recuerdos y memorias; se convierten en piezas invaluables”, afirmó. Una experiencia para conservar en el tiempo La pasión por los álbumes también ha conquistado a nuevas generaciones de aficionados. Ese es el caso de Víctor Manuel Sánchez Valdés, quien comenzó a llenar álbumes durante Qatar 2022 y repitió la experiencia con el Mundial 2026. Su motivación fue sencilla: conservar un recuerdo físico de un acontecimiento que sigue con entusiasmo cada cuatro años. “Siempre he sido aficionado al fútbol. Creo que los mundiales son grandes eventos, no únicamente deportivos, sino también de la cultura popular; se quedan en la memoria colectiva”, comentó. Además de álbumes, Rodríguez Canales reúne otros objetos relacionados con el futbol, como banderines y souvenirs de distintas competencias. Sin embargo, reconoce que el álbum Panini ocupa un lugar especial dentro de esa colección. Entre todos los que ha completado, destaca el de Rusia 2018, no solo por el torneo, sino porque coincidió con una transformación en la manera de intercambiar estampas. “Fue el primero en el que las actividades de intercambio por medio de las redes sociales crearon el fenómeno que hoy vivimos. Antes no mucha gente tenía forma de contactarse para llenar el álbum”, recordó. Aquella experiencia lo llevó a participar en intercambios en la Ciudad de México y Monterrey, además de conseguir estampas desde el extranjero para completar su colección. En contraste, el álbum del Mundial 2026 le tomó apenas 13 días gracias a la experiencia acumulada, los grupos de intercambio y una estrategia previamente definida. “Hoy es toda una experiencia. La gente escribe, se conoce, acuerda verse en distintos puntos de la ciudad y participa en intercambios masivos en plazas y centros comerciales”, explicó. Para él, llenar el álbum ya forma parte esencial de cada Copa del Mundo. “Coleccionar el álbum es una tradición que deja recuerdos y memorias; se convierten en piezas invaluables”, afirmó. Una experiencia para conservar en el tiempo La pasión por los álbumes también ha conquistado a nuevas generaciones de aficionados. Ese es el caso de Víctor Manuel Sánchez Valdés, quien comenzó a llenar álbumes durante Qatar 2022 y repitió la experiencia con el Mundial 2026. Su motivación fue sencilla: conservar un recuerdo físico de un acontecimiento que sigue con entusiasmo cada cuatro años. “Me gusta el fútbol, especialmente cuando hay Copas del Mundo, y quería guardar un recuerdo que permaneciera más allá del torneo, algo que pudiera consultar y compartir en el futuro”, señaló. A diferencia de Qatar 2022, el álbum del Mundial 2026 presentó nuevos desafíos. La expansión de 32 a 48 selecciones aumentó considerablemente el número de estampas necesarias para completarlo, además de las complicaciones derivadas de las selecciones que aseguraron su clasificación después de iniciada la impresión del álbum. Aun así, logró completarlo en poco más de dos semanas gracias a los eventos de intercambio organizados en distintos puntos de la ciudad y al apoyo de la comunidad de coleccionistas. “Había una comunidad muy grande de personas interesadas en intercambiar stickers. En la universidad encontré muchos estudiantes que también estaban llenando el álbum y eso ayudó mucho”, relató. También destacó cómo la tecnología ha cambiado la dinámica de la afición, con aplicaciones que permiten registrar estampas repetidas, identificar las faltantes y coordinar intercambios de manera más eficiente. Para Sánchez Valdés, al igual que para miles de aficionados alrededor del mundo, los álbumes representan mucho más que una colección de estampas. “Son recuerdos que quedan en físico para verlos después. Seguramente en el siguiente Mundial también buscaré llenar el álbum e irlos coleccionando, para conservar la experiencia y algún día compartirla con mis hijos”, concluyó. A pocos días de que inició la Copa del Mundo 2026, historias como estas demuestran que el Mundial no solo se vive en los estadios o frente a una pantalla. También se construye página por página, estampa por estampa, en álbumes que terminan convirtiéndose en cápsulas del tiempo para quienes buscan preservar la emoción de cada edición. 21415767