Mientras México ya disputa su partido frente a Corea del Sur, en el Fan Fest de Monterrey quedó claro que en una Copa del Mundo ningún encuentro es de relleno. La fiesta comenzó mucho antes de que la Selección Mexicana tomara protagonismo en la jornada mundialista. En las pantallas del Fan Fest, el duelo entre Canadá y Catar capturó la atención de miles de aficionados que, bajo el intenso calor regio, encontraron en ese partido el primer gran motivo para encender el ambiente. En otro contexto, un Canadá contra Catar probablemente habría pasado desapercibido para buena parte de los presentes. Pero en pleno Mundial 2026, cada balón dividido, cada llegada y cada gol se vivieron como parte de una misma celebración futbolera. La goleada canadiense por 6-0 terminó por convertirse en uno de los momentos que marcaron la previa en Monterrey. Los gritos aparecieron con cada anotación, las conversaciones giraron alrededor del poder ofensivo de Canadá y la espera por el México vs Corea del Sur se transformó en una experiencia compartida. La escena resumió uno de los grandes efectos de la Copa del Mundo: durante unas semanas, las fronteras deportivas se borran. Los aficionados dejan de mirar únicamente a su selección y comienzan a involucrarse con historias, equipos y jugadores de distintos rincones del planeta. En el Fan Fest de Monterrey, un partido que parecía ajeno terminó sintiéndose cercano. Esa sensación se extendió entre la multitud que recorrió el espacio mundialista. Los jerseys verdes dominaron el paisaje, aunque también sobresalieron camisetas inspiradas en Jorge Campos, el histórico exportero mexicano cuya figura sigue provocando sonrisas, fotografías y recuerdos entre distintas generaciones. A su alrededor, visitantes extranjeros y aficionados locales compartieron imágenes, bromas y conversaciones espontáneas. El futbol volvió a funcionar como idioma común en una ciudad que vive el Mundial desde las calles, las pantallas gigantes y la convivencia entre miles de desconocidos. Ni el calor superior a los 40 grados durante la tarde frenó la llegada de seguidores. Conforme se acercó el horario del partido de México, la afluencia creció, los espacios frente a las pantallas se llenaron y el ambiente tomó un tono cada vez más nacional. Ahora, con el México vs Corea del Sur en marcha, el Fan Fest de Monterrey vive su punto más intenso de la jornada. Sin embargo, lo ocurrido desde horas antes dejó una imagen clara: la Copa del Mundo no se construye únicamente durante los 90 minutos de la Selección Mexicana. También se vive en la previa, en los partidos que nadie esperaba seguir con tanta emoción, en la convivencia entre aficionados de distintos países y en esa capacidad única del futbol para convertir cualquier encuentro en una conversación colectiva. En Monterrey, esa conversación comenzó mucho antes del silbatazo inicial de México. Y mientras el Tri juega, el Mundial ya se siente como una fiesta completa. 19611649