No son visitantes ocasionales. Trabajan, consumen, hablan español y han construido una vida en territorio mexicano. Por eso, cuando Japón salta a la cancha, celebran como cualquier aficionado nipón. Pero cuando recorren las calles de Monterrey, Guanajuato o Querétaro, también lo hacen como personas que han encontrado en México una segunda casa. Para ellos, el Mundial tiene un significado especial. No sólo apoyan a Japón, también celebran que México sea anfitrión de la máxima fiesta del futbol. “Vivimos en México ahora”, comentó uno de los aficionados entrevistados, originario de Japón pero establecido desde hace tiempo en Guanajuato. Su historia no es única. A pocos metros de distancia, otro seguidor explicó que reside en Querétaro desde hace aproximadamente un año y que ya ha comenzado a adoptar costumbres, expresiones y hábitos propios de la cultura mexicana. Las señales de adaptación aparecen en detalles que podrían parecer pequeños, pero que reflejan una integración cotidiana. Durante las conversaciones surgieron palabras en español que ya forman parte de su vocabulario habitual, desde expresiones básicas como “gracias” y “no sé”, hasta frases más coloquiales que han aprendido en su convivencia diaria. Pero si existe algo que ha terminado por conquistar a buena parte de los japoneses radicados en México, es la comida. “Me gustan mucho los tacos”, confesó uno de ellos sin pensarlo demasiado. Otro aficionado fue más allá al hablar de la ciudad donde actualmente vive. “Guanajuato es una ciudad muy bonita y la comida también”, explicó mientras portaba con orgullo los colores de la selección japonesa. La gastronomía se convirtió en uno de los temas recurrentes entre los aficionados. Algunos mencionaron los tacos como su platillo favorito, mientras que otros aseguraron haber probado distintas especialidades regionales durante su estancia en el país. El futbol también ha servido como un puente cultural. Varios de ellos siguen de cerca a la Selección Mexicana, conocen a futbolistas nacionales y se mantienen atentos a lo que ocurre en el futbol azteca. La relación entre México y Japón ha encontrado en el Mundial un escaparate perfecto. Mientras miles de turistas llegaron para acompañar a los Samuráis Azules durante unas cuantas semanas, otros japoneses ya forman parte de las comunidades mexicanas y viven el torneo desde una perspectiva diferente. No son visitantes ocasionales. Trabajan, consumen, hablan español y han construido una vida en territorio mexicano. Por eso, cuando Japón salta a la cancha, celebran como cualquier aficionado nipón. Pero cuando recorren las calles de Monterrey, Guanajuato o Querétaro, también lo hacen como personas que han encontrado en México una segunda casa. 21535537