El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunció actos vandálicos en el estanque reflectante de la Explanada Nacional de Washington para explicar el tono verdoso y las algas que han invadido el cuerpo de agua, mientras este sábado numerosos operarios del gobierno trabajaban contra reloj para intentar devolver el color azul al fondo y limpiar el líquido.
La cuestión de las algas y el color del agua del monumento se han convertido casi en un asunto de política nacional, ya que Trump hizo de la reforma del monumento un elemento clave para los festejos del próximo 4 de julio, cuando se conmemoran los 250 años de independencia de Estados Unidos.
Hemos tenido serios problemas de vandalismo en la hermosa Piscina Reflectante (Reflecting Pool), situada entre el Monumento a Washington y el Monumento a Lincoln”, escribió este viernes el mandatario en su red Truth Social.
Hace apenas tres días destrozaron el césped de los alrededores de la piscina y también hicieron todo lo posible por dañar la superficie interior recién instalada”; continuó, y aseguró que “emplearon sustancias en la Piscina Reflectante para intentar destruir y menospreciar” la “magnífica obra”.
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El mandatario exige castigos severos
La Policía de Parques de los Estados Unidos ha detenido a varias personas por vandalizar el magnífico Estanque Reflectante de nuestra nación. ¿Quién haría algo así? Se trata de delitos muy graves relacionados con la destrucción de monumentos nacionales. ¡Años de cárcel!”, volvió a escribir Trump en su red social este sábado.
Este viernes, agentes de la Policía de Parques de Estados Unidos arrestaron a un ciclista por un delito menor de destrucción de propiedad gubernamental, al acusarlo de arrancar parte del revestimiento del fondo del estanque que da el tono azul.
Está previsto que el hombre, llamado David Hearn, un ex atleta olímpico de 67 años, comparezca ante el Tribunal Superior del Distrito de Columbia el próximo 9 de julio.
El detenido niega haber causado destrozos
En declaraciones recogidas por The Washington Post, según Hearn realizaba su ruta habitual en bicicleta y asegura que apenas metió la mano en el estanque pero que no vandalizó nada: “no destruí, rompí ni despegué nada. Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, ya me estaban esposando”.
En este contexto, operarios gubernamentales intentan eliminar la proliferación de algas en el estanque reflectante y mantener el color azul que Trump ansía para celebrar el próximo 4 de julio.
Con información de EFE