Nueva Zelanda, que había empatado 2-2 ante Irán en su presentación, volvió a competir con dignidad, pero no pudo sostener el resultado. Con un punto, los All Whites llegarán a la última fecha obligados a vencer a Bélgica y depender de combinaciones. Egipto, en cambio, cerrará la fase de grupos ante Irán con el impulso de una noche inolvidable. Vancouver vio a una selección que sufrió, corrigió y terminó celebrando con autoridad. En una Copa del Mundo donde cada detalle pesa, los Faraones encontraron oro puro: goles, liderazgo y una victoria que puede marcar su camino a dieciseisavos. Entonces apareció la figura que todos esperaban. Al 67’, Mohamed Salah marcó el 2-1 y encendió la remontada de los Faraones. El gol del atacante egipcio cambió el peso emocional del partido: Nueva Zelanda perdió metros, Egipto ganó confianza y el trámite se inclinó hacia el lado africano. El cierre tuvo sentencia. Trezeguet, al 82’, firmó el 3-1 que aseguró una victoria histórica para Egipto, la primera del país en una Copa del Mundo. Después del empate 1-1 ante Bélgica en su debut , el equipo africano llegó a cuatro puntos y quedó en una posición privilegiada dentro del Grupo G. Nueva Zelanda, que había empatado 2-2 ante Irán en su presentación, volvió a competir con dignidad, pero no pudo sostener el resultado. Con un punto, los All Whites llegarán a la última fecha obligados a vencer a Bélgica y depender de combinaciones. Egipto, en cambio, cerrará la fase de grupos ante Irán con el impulso de una noche inolvidable. Vancouver vio a una selección que sufrió, corrigió y terminó celebrando con autoridad. En una Copa del Mundo donde cada detalle pesa, los Faraones encontraron oro puro: goles, liderazgo y una victoria que puede marcar su camino a dieciseisavos. 21555245