Desde la concentración francesa sostienen que, si la FIFA modificó una sanción disciplinaria en un caso, debe aplicar el mismo criterio al resto de las selecciones para garantizar condiciones equitativas en la competencia. Deschamps busca contar con todas sus figuras disponibles en la fase de eliminación directa y evitar cualquier riesgo de suspensión para uno de sus jugadores más desequilibrantes. Por su parte, Bélgica también manifestó su inconformidad al considerar que la resolución representa una ventaja para Estados Unidos , precisamente el rival al que enfrentará en los Octavos de Final. El combinado europeo sostiene que este tipo de decisiones pueden alterar el equilibrio competitivo del campeonato. La controversia alcanzó tal magnitud que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino , salió públicamente a explicar lo sucedido, luego de recibir fuertes críticas por la supuesta intervención del mandatario estadounidense. ”Sí, discuto regularmente asuntos relacionados con la Copa Mundial de la FIFA con el Presidente de los Estados Unidos, y en este asunto, recibí una llamada de Donald Trump, tal como recibo llamadas de jefes de Estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas en el futbol y ejecutivos empresariales de todo el mundo sobre muchos temas diferentes. Durante nuestra conversación, expliqué que había un proceso legal en curso que involucraba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería decidido en su momento por los órganos competentes. Así es como funciona el sistema de la FIFA, y es un principio que siempre defenderé”. Las declaraciones de Infantino, lejos de apagar la polémica, alimentaron el debate sobre la independencia de los órganos disciplinarios del máximo organismo del futbol. Mientras Francia insiste en que se revise la sanción a Michael Olise y Bélgica reclama igualdad de condiciones, la FIFA enfrenta una creciente presión para demostrar que todas las selecciones reciben el mismo trato durante la recta final del Mundial 2026 . Desde la concentración francesa sostienen que, si la FIFA modificó una sanción disciplinaria en un caso, debe aplicar el mismo criterio al resto de las selecciones para garantizar condiciones equitativas en la competencia. Deschamps busca contar con todas sus figuras disponibles en la fase de eliminación directa y evitar cualquier riesgo de suspensión para uno de sus jugadores más desequilibrantes. Por su parte, Bélgica también manifestó su inconformidad al considerar que la resolución representa una ventaja para Estados Unidos , precisamente el rival al que enfrentará en los Octavos de Final. El combinado europeo sostiene que este tipo de decisiones pueden alterar el equilibrio competitivo del campeonato. La controversia alcanzó tal magnitud que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino , salió públicamente a explicar lo sucedido, luego de recibir fuertes críticas por la supuesta intervención del mandatario estadounidense. ”Sí, discuto regularmente asuntos relacionados con la Copa Mundial de la FIFA con el Presidente de los Estados Unidos, y en este asunto, recibí una llamada de Donald Trump, tal como recibo llamadas de jefes de Estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas en el futbol y ejecutivos empresariales de todo el mundo sobre muchos temas diferentes. Durante nuestra conversación, expliqué que había un proceso legal en curso que involucraba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería decidido en su momento por los órganos competentes. Así es como funciona el sistema de la FIFA, y es un principio que siempre defenderé”. Las declaraciones de Infantino, lejos de apagar la polémica, alimentaron el debate sobre la independencia de los órganos disciplinarios del máximo organismo del futbol. Mientras Francia insiste en que se revise la sanción a Michael Olise y Bélgica reclama igualdad de condiciones, la FIFA enfrenta una creciente presión para demostrar que todas las selecciones reciben el mismo trato durante la recta final del Mundial 2026 . 21950136