Este fin de semana se reportó en redes sociales que vecinos de la colonia Olinalá, en San Pedro Garza García, han instalado trampas con clavos para impedir el paso de osos negros en sus inmuebles, por lo que organizaciones han exigido que sean retiradas y que se dejen de distribuir.
Por su parte, Parques y Vida Silvestre de Nuevo León ha llamado a la junta de vecinos de la zona a suspender la entrega e instalación de estos dispositivos porque suponen un riesgo para las personas, mascotas y fauna silvestre.
La organización Prodefensa Animal A.C. alertó que los osos podrían sufrir heridas profundas en sus almohadillas, daño muscular, articular o nervioso, dolor intenso, infección y necrosis, lo que podría limitar su capacidad para desplazarse para buscar alimento o cuidar a sus crías.
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Además, advirtieron que los osos negros son una especie en peligro de extinción y dañar a un ejemplar es un delito federal que se sanciona con hasta nueve años de prisión; también destaca la responsabilidad de quien fabrica estas tablas con clavos y las reparte.
“Vivir junto a la montaña significa aprender a coexistir con la fauna que la habitaba antes que nosotros. La seguridad de las personas y la protección de los osos no son objetivos opuestos: ambas se logran con prevención, manejo adecuado de residuos y asesoría técnica, no causando dolor”, puntualizó.
La organización Mujeres Proactiva señaló que la seguridad que buscan los vecinos se debe resolver con medidas que permitan la convivencia responsable con la fauna, por lo que hizo una lista de acciones que se pueden llevar a cabo.
Destacó el manejo adecuado de la basura y alimentos, educación vecinal, señalización, atención inmediata de os reportes y actuación de personal capacitado cuando un ejemplar pase a la zona habitada.
“Defender la fauna no significa ignorar el miedo de las familias. Y proteger a las familias no debe significar herir la fauna. La solución está en la prevención, la información y el cumplimiento de la ley”, añadió.