Veracruz.- Con apenas 14 años de edad, Khaled de Jesús Gracia Miros ya padecía problemas en su sistema nervioso, pero los médicos lo mantuvieron aislado en un hospital de San Andrés Tuxtla ante la sospecha de padecer la viruela del mono (símica).
Fue la tarde de ayer miércoles, durante su traslado con un calor que alcanzó los 40 grados, cuando el menor de 14 años de edad ya no resistió y murió en la clínica número 14 del IMSS, ubicada en la avenida Cuauhtémoc del puerto de Veracruz.
Horas antes de su muerte, su familia ya había denunciado una presunta negligencia médica en la clínica número 33, ubicada en San Andrés Tuxtla, por la falta de insumos y de medicamentos.
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La tragedia evidenció la crisis sanitaria en Veracruz
La tragedia del adolescente evidencia la crisis sanitaria que la gobernadora Rocío Nahle ha intentado cubrir con su programa de distribución de medicinas en “camionetitas de la salud”, pero que ya ha desatado protestas, bloqueos de hospitales y tomas de avenidas en varias ciudades.
Su madre, Elda Miros Ixba, piensa que un neuropediatra pudo haberle salvado la vida, pero reprochó que se lo negaron pese a que lo solicitó con anterioridad.
Sollozando, la mujer recriminó que durante su aislamiento en la primera clínica la condición neurológica del menor empezó a empeorar.
La madre aseguró que las autoridades médicas del hospital de San Andrés aceptaron trasladar al adolescente a Veracruz porque no soportaron la presión social.
Un traslado agobiante
Pero el viaje, narra, estuvo al mismo nivel que la vida del menor: agobiante, frustrante y envuelto en un clima de desesperación, estrés y ansiedad.
Ya en el trayecto, la escena se fue complicando; a medida que la vida del menor empeoraba, las condiciones generales también: fallas mecánicas, falta de insumos e ineptitud médica, sostuvo doña Elda.
La noche anterior, fue angustiante para doña Elda porque los médicos recomendaron intubar al adolescente de 14 años, allá en la clínica número 33 de San Andrés Tuxtla, al sur de Veracruz.
“Pero al momento de intubarlo lo lastimaron mucho del esófago y empezó a sangrar. Se suponía que cuando la ambulancia regresara lo trasladarían al puerto de Veracruz, pero eso no ocurrió”, dicta compungida.
La desesperación fue total, sostuvo doña Elda Miros Ixba, porque vehículos particulares rechazaron trasladar a su hijo por las lesiones cutáneas que mostraba.
Sin embargo, del 4 al 11 de septiembre el niño recibió atención médica en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, de la Ciudad de México, por su problema neurológico y no se le detectó un posible caso de viruela del mono.
Cuando por fin se logró el traslado a través del IMSS, pese a que argumentaban no contar con un tubo conector para enlazar el ventilador mecánico dentro de la ambulancia, la salud del adolescente estaba más disminuida.
Sin oxígeno y dos infartos
La angustia creció cuando al llegar a la ciudad de Lerdo de Tejada, el tubo del ventilador mecánico se desconectó y quedó sin soporte de oxígeno.
La opción fue ingresarlo de forma urgente a la clínica del IMSS de Lerdo; sin embargo, ya no presentaba signos vitales. Los médicos, para reanimarlo, le aplicaron varias descargas eléctricas no exitosas.
La familia del muchacho asegura que, aunque fue estabilizado, su salud seguía siendo crítica, pero aun así siguieron con el viaje hacia el puerto de Veracruz.
El daño que presentaba fue creciendo, sobre todo, porque durante el trayecto Khaled sufrió al menos dos infartos y, por ello, el equipo médico del IMSS del puerto de Veracruz advirtió a la familia del estado agónico en que se encontraba.
Los esfuerzos de los médicos especialistas fueron insuficientes; el menor resintió nuevos ataques cardiovasculares y a las 3:00 de la tarde falleció.
Tanto doña Elda, su tía Rosa y su familia acusaron de una presunta negligencia médica a los especialistas de la clínica número 33 de San Andrés Tuxtla, y a quienes trasladaron al menor, por la falta de protocolos, insumos médicos y el trato inhumano que terminó con su vida.