Fernando del Collado conversa con Brenda Valenzuela, madre de Carlos Emilio, secuestrado el 5 de octubre de 2025 en Mazatlán, Sinaloa, quien acusa a las autoridades de “indolencia” por no tener resultados y a quienes señala no sólo de “ineficacia” sino de “falta de sensibilidad”. Para Valenzuela, una de las posibles razones por la que han sido incapaces de esclarecer la desaparición de su hijo, “es la colusión entre el crimen organizado y el gobierno”. Agrega que “hay señalamientos muy graves de autoridades del estado de Sinaloa con el crimen que han sido minimizados, porque quizá están protegiendo intereses, es demasiado tiempo sin resultados”, dice.
Los hechos le dan la razón. A más de un año del secuestro de su hijo, Brenda Valenzuela no ha sabido de ningún avance ni le han ofrecido alguna información de las investigaciones hechas por las autoridades. Ni la fiscal estatal, Claudia Sánchez, ni la fiscalía federal a cargo de Ernestina Godoy que atrajo el caso a raíz de las irregularidades en las pesquisas de la fiscalía sinaloense y su posible vinculación con el crimen, la han convocado para saber de sus diligencias. El secretario de seguridad federal, Omar García Harfuch, tampoco la ha recibido. Menos aún la presidenta Claudia Sheinbaum a pesar de haberse comprometido en atenderla, “yo he acudido a ella innumerables veces, he hecho un llamado de manera pública y no he tenido un seguimiento o una atención a esa solicitud”, señala.
Brenda Valenzuela tampoco ha sido informada de las declaraciones que hiciera Ricardo Velarde Cárdenas, exsecretario de Economía durante el gobierno del Rubén Rocha Moya y dueño del bar Terrazas, el último lugar donde se vio al joven Carlos Emilio, “sé que recientemente fue llamado por la fiscalía federal para comparecer como testigo y estoy en espera de que me puedan compartir información que se desprende de esa diligencia”, señala. Y es que para Valenzuela, el exsecretario de economía de Sinaloa, “es mucho más lo que calla” y es una pieza clave para saber cuál ha sido el destino donde llevaron a su hijo desde el bar Terrazas.
Para Valenzuela “aquí hay un país lleno de dolor” y todos los días “vivimos con violencia institucional y la indolencia de las autoridades”. La desaparición de nuestros hijos, continúa, “es una herida colectiva a la que la sociedad ya no es ajena”. Lamenta que en estos momentos, “miles de jóvenes están siendo torturados por el crimen porque la debilidad del Estado lo ha permitido”.
Sin dobleces, Brenda señala que hay “miles de familias incompletas que seguimos esperando una respuesta que el gobierno está obligado a darnos” y se lamenta que la sociedad entera haya sido responsables de la llegada de la 4T, porque “creíamos que era una esperanza, que realmente eran personas que iban a llegar a hacer un cambio, una diferencia”.
El resultado, agrega, es que “Sheinbaum va dejando un país lleno de dolor, de sufrimiento, de tragedia”. Por ello convoca “a seguir alzando la voz y seguir exigiendo que se cumpla con el deber del Estado”.