Los conflictos en la Tremenda Corte continúan y para no variar la protagonista fue Lenia Batres y guardando las costumbres del nepotismo, defendiendo al ISSSTE de su hermano Martí.
La discusión se centró en cuándo una persona podría reclamar la negligencia médica en aquellos casos en que un paciente falleciera a causa de la institución de salud. En su proyecto, Batres pretendía imponer un plazo de dos años a partir de la defunción, sin importar que se desconociera en dicho momento la causa.
Varios Ministros se manifestaron en contra de esa aseveración y señalaron que debía protegerse a las víctimas dándoles oportunidad de computar el plazo. Hasta ahí, el tema era jurídico.
Sin embargo, Batres se lo tomó personal y salió en defensa de su hermano, perdón, de su proyecto. Quiso imponer la manera en que debía votarse el asunto para lograr su cometido y salvar su proyecto, lo que generó disgusto de sus compañeros.
Después de perder la votación, nos regaló otra pifia, Batres pretendió cambiar su voto aferrándose a la defensa de su proyecto y ahí es donde todo explotó.
Al calor de la discusión el ministro presidente perdió los estribos con un “creo que no hablo español” visiblemente harto de las necedades de Batres quien cada vez levantaba más la voz: “A VER MINISTRO” “ DE QUE ME AFERRO ME AFERRO” sumado al constante manoteo que a los espectadores nos hizo pensar que pronto daría un volado de izquierda.
Fue una sesión llena de enojos, desencantos y frases que nos recuerdan a aquel episodio del pleito por las macetitas.
Así nuestra tremenda Corte, así la justicia de nuestro país.