Colombia elige renovar su fuerza aérea con los cazas Gripen de origen sueco
El presidente Petro anuncia la elección de la oferta de Saab, que pone fin a tres lustros de discusiones sobre el proceso para reemplazar a los viejos Kfir israelíes


Colombia ha acabado de una vez por todas con el suspenso en torno al dilatado proceso para renovar su obsoleta flota de aviones de combate. El Gobierno de Gustavo Petro se ha decantado por los aviones Gripen, la oferta de la sueca Saab, para sustituir a los antiguos Kfir israelíes, a punto de cumplir su vida útil y repotenciados a más no poder. Los otros candidatos eran el Dassault Rafale, de fabricación francesa, y el F-16 estadounidense.
La flota de aviones que se adquirirá es “completamente nueva, última tecnología, ya implementada en Brasil, y son de la marca Saab 39 Gripen”, escribió el presidente Petro al hacer el esperado anuncio este miércoles en la noche en un mensaje de la red social X, su canal de comunicación predilecto. También señaló que habrá una compensación en inversión social que consistirá en una fábrica de producción de paneles flexibles solares, de última tecnología, que se ubicará en su natal departamento de Córdoba; la instalación de agua potable para varios puntos del departamento de La Guajira, con enormes necesidades del líquido; y la restauración y la instalación de equipos tecnológicos médicos de última tecnología en la torre central del hospital San Juan de Dios en Bogotá, una de sus grandes obsesiones en la capital. Más temprano había recibido en la Casa de Nariño a la embajadora de Suecia en Colombia, Helena Storm, y al presidente de Saab AB, Micael Johansson.
La elección de los Gripen suecos era un secreto a voces desde hace meses, pero el anuncio oficial se ha hecho esperar. La confirmación coincide con una delicada situación de seguridad ante la expansión de los grupos armados y con la llegada al Ministerio de Defensa de Pedro Sánchez, un general de la Fuerza Aeroespacial (FAC) que se retiró del servicio para asumir el cargo como civil. En una reciente entrevista, aseguraba que los aviones de guerra se comprarían antes de que acabara el actual Gobierno, en agosto de 2026. “Es una decisión del presidente y un deber de la Nación. No es un capricho”, defendió el ministro.
Petro ya había dado pistas de su elección el pasado 8 de noviembre, durante la ceremonia por los 105 años de la FAC, que se celebró en el Comando Aéreo de Mantenimiento en Madrid, Cundinamarca, una población muy cercana a Bogotá. Entonces aseguró en su discurso que los aviones “nuevos, de última tecnología” se negociarían “a precios justos y con las mejores condiciones para Colombia”. También puso el énfasis en la evaluación del “offset” (compensación) que se otorgará al país como parte del acuerdo, y aseguró que la compra no tendrá un impacto fiscal inmediato. Por esos días, la emisora pública sueca SR Ekot informó que Colombia se había decidido por los Gripen, sin divulgar sus fuentes.
Es la mayor adquisición de equipo militar que hace Colombia en décadas, y no ha estado exenta de polémica. En el pasado, voces de la izquierda, incluyendo al propio Petro criticaron el enorme gasto que representan los aviones de combate, pero la renovación de los Kfir no daba más espera. El proceso se ha visto enrarecido, aún más, por la ruptura diplomática entre Colombia e Israel, a raíz de la guerra en Gaza. El propio presidente había dicho hace dos años, en una ceremonia de ascensos al comienzo de su mandato, que las esposas de los pilotos se lo iban a agradecer dado que “ya era un peligro subir sobre esos aparatos”, una idea que repitió en el reciente aniversario de la FAC.
Colombia discute el reemplazo a los Kfir desde hace tres lustros, bajo distintas administraciones. Aunque la decisión final se postergó en varias ocasiones, el actual Gobierno ya había informado que las tres ofertas más opcionadas eran los F-16 de Estados Unidos, por los que parecía inclinarse en su momento el presidente anterior, Iván Duque; los Rafale de Francia, que llegaron a ser la oferta “preseleccionada” al comienzo del Gobierno Petro; y los Gripen de Suecia.
El anuncio afianza las relaciones entre Bogotá y Estocolmo. La ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard, visitó Colombia en este 2025 paracelebrar el primer diálogo de alto nivel entre los dos países. Ese evento concretó la asociación bilateral que estableció el presidente Petro con el primer ministro sueco Ulf Kristersson durante su visita al país europeo en junio de 2024, con ocasión de los 150 años de relaciones diplomáticas.
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