La “conexión” entre Trump y Epstein se expone a un kilómetro y medio de la Casa Blanca

A poco más de un kilómetro y medio de la Casa Blanca ha abierto sus puertas al público este martes la exposición ‘La Sala de Lectura en Memoria de Donald J. Trump y Jeffrey Epstein‘, que exhibe unos 3.5 millones de páginas de los archivos judiciales del caso y muestra la relación entre el presidente de Estados Unidos y el pederasta fallecido.

La instalación-denuncia, que acaba de llegar a Washington desde Nueva York y se prepara para girar por otras ciudades del país, ocupa un espacio diáfano e industrial de mil 100 metros cuadrados en el que caben más de 3 mil 500 volúmenes de archivos desclasificados por el Departamento de Justicia, así como miles de fotografías y videos.

Se trata, en palabras de sus organizadores, de un “ejercicio de transparencia radical”, que pretende mostrar la realidad del caso de explotación sexual de menores y de proxenetismo, así como de sus conexiones con élites políticas, económicas y culturales.

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La cercanía con la Casa Blanca no es algo que intimide a los miembros del ‘Institute for Primary Facts‘, la organización sin ánimo de lucro que gestiona y coordina la muestra.

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En la inauguración de la exposición, que tuvo lugar el 9 de junio de 2026 en Washington, D.C., EE. UU., se exhibieron 3.437 volúmenes encuadernados de los archivos de Epstein. EFE/EPA/JIM LO SCALZO

David Garret, uno de los organizadores, reconoce en declaraciones a EFE y flanqueado por los volúmenes del caso Epstein, que “tal vez sea un poco diferente a estar en Nueva York“. “Si tuviera miedo, solo tendría que fijarme en las supervivientes para inspirarme”, añade.

“Estas mujeres no solo han lidiado con el estigma del abuso sexual durante décadas, sino que cuando alzan la voz, se enfrentan a algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo. Estas mujeres se levantan, exponen su nombre y su rostro al público y exigen justicia. Me sentiría muy mal si tuviera miedo”, asegura Garret.

Además de los documentos, impresos y encuadernados, que cubren todas las paredes de la sala, los visitantes se encuentran en la primera planta con un enorme mural presidido por una imagen de Trump y Epstein de hace años en situación amigable.

A través de una “cronología documentada”, basada en informes judiciales y del FBI, la exposición recoge las conexiones y los encuentros entre el mandatario y el delincuente sexual y refleja “el mundo de poder” que ambos compartieron “a través de cuatro décadas”.

“No creo que Trump haga nada. Creo que no quiere que Epstein aparezca en las noticias, así que no espero que oigamos nada de él ni del Departamento de Justicia. No estamos muy preocupados”, insiste Garret.

Los organizadores de la exposición, gratuita y que permanecerá en Washington hasta el 12 de junio, han invitado a miembros del Congreso a visitarla y Garret confirma que ya hay “un gran número de congresistas que han hecho reservas”, afirma Garret.

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Las notas personales escritas por los asistentes se exhiben en la “Sala de Lectura en Memoria de Donald J. Trump y Jeffrey Epstein” el día de la inauguración de la exposición en Washington, DC, EE. UU., el 9 de junio de 2026. EFE/EPA/JIM LO SCALZO

Y Garret, que asegura estar implicado en este proyecto por dejar un mundo mejor para sus hijas y nietas, tiene un mensaje directo para los legisladores estadounidenses:

“La Ley de Transparencia de los Archivos Epstein ordenó que el Departamento de Justicia publicara todos los archivos, que censurara los nombres de las víctimas y no el de los conspiradores, perpetradores y ya saben, algunos de los testigos importantes, e hicieron lo contrario”.

“El Congreso debe obligar al Departamento de Justicia a cumplir la ley”, concluye Garret.

Aunque los documentos del caso Epstein se muestran al público, la mayoría de ellos no puede consultarse por respeto a la intimidad de las víctimas, las grandes protagonistas de este proyecto.

Si en la planta inferior se concentran los hechos, las fechas y los detalles de la investigación de la red delictiva, en la segunda planta de la exhibición son ellas, las víctimas, quienes ocupan todo el espacio.

Un homenaje con mil 200 velas, que simbolizan a quienes sufrieron los desmanes de la red Epstein, y un mural en el que los visitantes pueden dejarles mensajes configuran el área más interactiva de una exposición que, girando por Estados Unidos, aspira a agitar las conciencias de los ciudadanos y a lograr la justicia total del sistema.

Con información de EFE.