La estadística era una de las más llamativas en la historia mundialista del equipo nacional. Desde la derrota 4-1 frente a Francia en Uruguay 1930, pasando por tropiezos ante Brasil, Suecia y otros rivales, hasta los empates registrados en México 1970 y Sudáfrica 2010, el Tricolor nunca había logrado celebrar una victoria en el primer partido de una Copa del Mundo. La estadística era una de las más llamativas en la historia mundialista del equipo nacional. Desde la derrota 4-1 frente a Francia en Uruguay 1930, pasando por tropiezos ante Brasil, Suecia y otros rivales, hasta los empates registrados en México 1970 y Sudáfrica 2010, el Tricolor nunca había logrado celebrar una victoria en el primer partido de una Copa del Mundo. Ahora, el reto para el combinado mexicano será darle continuidad a ese resultado cuando enfrente a Corea del Sur el próximo 18 de junio en Guadalajara. La historia reciente muestra que ganar los dos primeros encuentros de una fase de grupos ha sido una tarea poco frecuente para México. Aunque el equipo ha debutado con triunfo en seis ediciones mundialistas anteriores, solamente en dos ocasiones logró encadenar una segunda victoria. La primera fue en Corea-Japón 2002, precisamente bajo el mando de Javier Aguirre. Después de derrotar a Croacia en su presentación, México remontó frente a Ecuador para sumar seis puntos y encaminar su clasificación. La segunda llegó en Rusia 2018. Tras sorprender al mundo con un triunfo sobre Alemania, el equipo dirigido por Juan Carlos Osorio venció 2-1 a Corea del Sur con anotaciones de Carlos Vela y Javier Hernández. Ese antecedente convierte al próximo encuentro en una oportunidad para repetir una fórmula que históricamente ha dado resultados. Además, el balance mundialista favorece al conjunto mexicano, que ha derrotado a los surcoreanos en las dos ocasiones en que se han enfrentado en una Copa del Mundo: 3-1 en Francia 1998 y 2-1 en Rusia 2018. Con tres puntos en el bolsillo y el impulso que generó la victoria inaugural, México viajará a Guadalajara con la posibilidad de acercarse de manera importante a los octavos de final. Un nuevo triunfo no garantizaría matemáticamente la clasificación, pero sí colocaría al equipo en una posición privilegiada dentro del grupo. Siete partidos inaugurales tuvieron que pasar para conseguir la primera victoria. Ahora, el siguiente desafío será demostrar que el arranque ante Sudáfrica no fue un hecho aislado y que el Tricolor puede sostener el paso frente a un rival que, hasta ahora, le ha sentado bien en la historia de los Mundiales. 21336588