Al 90’, el Estadio Monterrey se puso de pie para despedir al mejor jugador de la noche. Alexander Isak, con una anotación y dos asistencias, dejó el terreno de juego entre aplausos, ovaciones y la alegría de una afición sueca que celebró en grande su debut mundialista. Pero la fiesta no paró ahí, en una verdadera pincelada de técnica individual, Ayari anotó su doblete con un disparo desde fuera del área, inalcanzable para el guardameta Chamakh. Suecia no bajó el ritmo. La formación de Graham Potter, con dos delanteros al frente, encontró en Gyökeres a su eje de ataque. El ariete no solo fue referencia dentro del área, también bajó balones, arrastró marcas y construyó jugadas para sus compañeros. Al menos en cinco ocasiones, el cuadro europeo encontró espacios para lastimar a una defensa tunecina que vivió bajo presión constante. Al minuto 30, llegó una de las mejores jugadas de la noche. Desde el área sueca nació una transición rápida que terminó en los pies de Gyökeres. El delantero controló de pecho y filtró un pase con ventaja para Alexander Isak, quien entró al área, recortó hacia el centro y definió con clase ante la salida de Mouhib Chamakh para poner el 2-0. El dominio amarillo parecía encaminar una goleada desde el primer tiempo. Al 40’, Alexander Bernhardsson mandó un centro peligroso al corazón del área buscando nuevamente a Gyökeres, quien estuvo cerca de conectar el balón para firmar el tercero. Sin embargo, Túnez encontró vida antes del descanso. Al minuto 42, Omar Rekik ganó por alto y conectó un cabezazo que venció al guardameta sueco para acercar a los africanos 2-1. El gol encendió por unos instantes a la afición tunecina y le dio otro pulso al cierre de la primera mitad. Pero el impulso no alcanzó para cambiar la historia. Antes de que se cumplieran los primeros cinco minutos del complemento, Isak volvió a meterse al área tunecina y sacó un disparo raso que pasó cerca de convertirse en el tercero. Suecia olía sangre y Túnez comenzaba a mostrar señales de desesperación. Esa tensión se reflejó segundos después, cuando Rani Khedira entró con fuerza para cortar un avance sueco y recibió la tarjeta amarilla por parte del silbante argentino Yael Falcón Pérez. Al minuto 60, apareció el hombre que la tribuna esperaba. Viktor Gyökeres, con su característica celebración de la máscara de Bane, marcó el 3-1 y desató la euforia de la hinchada vikinga que llenó de amarillo las gradas del Gigante de Acero. Apenas dos minutos más tarde, el delantero intentó repetir la dosis, aunque esta vez fue detenido por la zaga tunecina. Potter movió sus piezas al 64’ para darle frescura a Suecia, con los ingresos de Lucas Bergvall y Elliot Stroud por Benjamin Nygren y Gabriel Gudmundsson. Del otro lado, Sabri Lamouchi también buscó cambiar el rostro de Túnez con los ingresos de Sebastian Tounekti por Elias Saad, Elias Achouri por Ellyes Skhiri y Haj Mahmoud por Yan Valery. Aun con los cambios, Suecia mantuvo el control. Isak, con gol y asistencia, siguió siendo el futbolista más peligroso del encuentro: encaró, se quitó defensores y jugó con la tranquilidad de quien sabía que el partido estaba bajo control. El grito de gol se ahogó al minuto 83, cuando Mattias Svanberg aprovechó un cobro de tiro libre para mandar el balón al fondo de la red. En primera instancia, la anotación fue anulada por fuera de lugar, pero tras la revisión del VAR, el tanto subió al marcador para sellar el 4-1 definitivo. Al 90’, el Estadio Monterrey se puso de pie para despedir al mejor jugador de la noche. Alexander Isak, con una anotación y dos asistencias, dejó el terreno de juego entre aplausos, ovaciones y la alegría de una afición sueca que celebró en grande su debut mundialista. Pero la fiesta no paró ahí, en una verdadera pincelada de técnica individual, Ayari anotó su doblete con un disparo desde fuera del área, inalcanzable para el guardameta Chamakh. Suecia no solo ganó: convenció. Con Isak inspirado, Gyökeres como figura de peso y una estructura ofensiva que lució peligrosa de principio a fin, el equipo de Graham Potter mandó un mensaje claro en Monterrey: llegó al Mundial para competir con seriedad y adueñarse del Grupo F. 21388190