Haití no se rindió. Con cambios en el complemento, el equipo caribeño adelantó líneas, exigió a Alisson y tuvo aproximaciones con Isidor, Ade y Etienne, pero le faltó contundencia para meterse al partido. Brasil, en cambio, bajó revoluciones, cuidó piernas y Ancelotti movió su banca con Endrick y Martinelli. La goleada no resuelve todas las dudas de la Canarinha, que todavía busca el brillo colectivo del “jogo bonito”, pero sí le entrega algo más urgente: puntos, confianza y diferencia de goles. En un grupo apretado con Marruecos, Escocia y Haití, Brasil volvió a ganar cuando más lo necesitaba. Al 23’, Vinícius probó al arco, Johny Placide rechazó mal y Cunha apareció atento para empujar entre rebotes el 1-0. El gol liberó a Brasil, que dejó de jugar con ansiedad y comenzó a castigar los errores de salida del rival. Al 35’, otra pérdida haitiana abrió el camino para que Vini condujera y Cunha definiera cruzado para firmar su doblete. Antes del descanso, Brasil cerró el trámite con una jugada de alta calidad. Lucas Paquetá encontró a Vinícius Jr y el atacante del Real Madrid puso el 3-0 al 45+3’, un golpe que dejó sin margen a Haití y convirtió el segundo tiempo en una administración brasileña. Haití no se rindió. Con cambios en el complemento, el equipo caribeño adelantó líneas, exigió a Alisson y tuvo aproximaciones con Isidor, Ade y Etienne, pero le faltó contundencia para meterse al partido. Brasil, en cambio, bajó revoluciones, cuidó piernas y Ancelotti movió su banca con Endrick y Martinelli. La goleada no resuelve todas las dudas de la Canarinha, que todavía busca el brillo colectivo del “jogo bonito”, pero sí le entrega algo más urgente: puntos, confianza y diferencia de goles. En un grupo apretado con Marruecos, Escocia y Haití, Brasil volvió a ganar cuando más lo necesitaba. 21239420