La disputa por el control y el modelo de crecimiento del deporte apenas comienza. Mientras la FIFA apuesta por la expansión global de sus competencias, UEFA y las grandes ligas reclaman un equilibrio que preserve la competitividad, la salud de los futbolistas y la sostenibilidad del ecosistema futbolístico . El desenlace de esta pugna podría definir el futuro del deporte más popular del planeta. La confrontación institucional escaló aún más cuando Aleksander Čeferin , presidente de la UEFA , decidió no asistir a la final del Mundial 2026 entre España y Argentina , como señal de protesta por diversas decisiones adoptadas por la FIFA durante el torneo. A esa postura se sumó el expresidente del organismo, Sepp Blatter , quien también pidió un cambio en la dirigencia del futbol mundial. Uno de los episodios que detonó la crisis fue la decisión de la FIFA de dejar sin efecto la sanción de un partido al delantero estadounidense Folarin Balogun , permitiéndole disputar los octavos de final frente a Bélgica. La medida, que habría ocurrido tras una llamada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump , a Infantino, provocó una dura reacción de la UEFA, que calificó la resolución como ”incomprensible e injustificable” y advirtió que comprometía la credibilidad del torneo. El caso abrió un debate internacional sobre la autonomía de la FIFA frente a presiones políticas , mientras legisladores europeos solicitaron investigar la relación entre Infantino y la administración estadounidense. Tebas calificó el episodio como ”de absoluta gravedad” y aseguró que la presión sobre el presidente de la FIFA habría sido aún mayor si Estados Unidos hubiera avanzado en la competencia. Las diferencias también alcanzan el modelo de crecimiento del futbol internacional. El Mundial 2026 fue el primero con 48 selecciones , pero Infantino ya confirmó que la FIFA estudiará ampliar el torneo a 64 equipos para 2030 , iniciativa respaldada por la CONMEBOL . De concretarse, la Copa del Mundo pasaría de 104 a 128 partidos , incrementando todavía más la carga competitiva. Tebas sostiene que el futbol no puede depender únicamente de un torneo de 40 días , ya que son las ligas nacionales las que sostienen la industria durante todo el año. Asimismo, criticó la expansión del Mundial de Clubes , la creación de nuevas ventanas internacionales y la acumulación de encuentros, factores que, a su juicio, privilegian los ingresos comerciales sobre el bienestar de los jugadores. El presidente de La Liga también cuestionó algunas innovaciones implementadas durante el Mundial, como las pausas de hidratación utilizadas para insertar espacios publicitarios y el medio tiempo de 27 minutos en la final , al considerar que alteran la naturaleza del juego para favorecer intereses económicos. Pese a las críticas, Infantino mantiene un amplio respaldo de las federaciones de África, Asia y Sudamérica , escenario que lo perfila para buscar un cuarto mandato en las elecciones de marzo de 2027 . Sin embargo, la confrontación con la UEFA y las principales ligas europeas evidencia una fractura cada vez más profunda sobre el rumbo que debe seguir el futbol mundial. La disputa por el control y el modelo de crecimiento del deporte apenas comienza. Mientras la FIFA apuesta por la expansión global de sus competencias, UEFA y las grandes ligas reclaman un equilibrio que preserve la competitividad, la salud de los futbolistas y la sostenibilidad del ecosistema futbolístico . El desenlace de esta pugna podría definir el futuro del deporte más popular del planeta. 22323410