Ante el incremento de las extorsiones, golpizas, castigos y vejaciones en el penal femenil de Santa Martha Acatitla, que internas atribuyen a órdenes de la comandante Jéssica López Avilés, una de las víctimas decidió poner nombre y rostro en su testimonio a Latinus.
Mientras la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) mantiene silencio frente a las denuncias, las amenazas han alcanzado incluso a los familiares de las personas privadas de la libertad.
De acuerdo con los testimonios, las visitas de las internas también son víctimas de extorsiones y se les exige entregar dinero, incluso se les ordena hacer llamadas a otros familiares en las casetas que hay en la llamada sala grande..
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En los dormitorios, las internas Maribel Niño, Sandra Muñoz y Jenny Torres encabezan grupos de cinco o seis reclusas que golpean y someten a otras mujeres para cobrar cuotas. de acuerdo a la denuncia, también revisan sus partes íntimas en busca de dinero oculto.
Angélica afirmó que ha sido enviada en repetidas ocasiones al módulo de castigo hasta por no contar con dinero para pagar su salida al hospital, consultas médicas y estudios clínicos.
Desde marzo pasado, cuando según testimonios de custodias, la comandante ordenó comenzar la “cacería”, seis mujeres han muerto en el penal, la mayoría después de permanecer en el llamado módulo, las celdas de castigo ubicadas en el edificio I.
Las muertes y las agresiones provocaron que internas e incluso custodias comenzaran a denunciar las agresiones. En represalia, afirman, la comandante López Avilés emprendió una persecución contra quienes considera han sido las delatoras.
Las sanciones también alcanzaron a personal de la SSC que ha rechazado las cuotas; y como consecuencia, varios elementos han sido reasignados a otros penales y algunos más optaron por renunciar.
En su testimonio, Angélica denunció haber sido víctima de una cadena de abusos.
“He sufrido extorsiones, golpizas, castigos sin justificar, violaciones diarias a mis derechos humanos; he sido torturada física y psicológicamente”, denunció.
Angélica detalló que la situación se agravó después de rechazar una propuesta de índole sexual que, según su relato, le hizo la comandante. “Esto se agudizó desde que la comandante, en el mes de mayo, me propuso mantener relaciones sexuales con ella”.
Al negarse, dijo, comenzaron las represalias, por lo que su familia acudió en el mes de junio a la Fiscalía de Investigación del Delito de Feminicidio a presentar una denuncia en contra de la comandante Lopez Aviles, quien fue removida de su cargo el 24 de julio pasado. .
“Yo me niego y, al negarme, aumentaron las golpizas, los robos a mi celda y los castigos en el módulo. El módulo es lo que antes era el apando”, detalló.
Angélica, quien cumple una condena por secuestro, relató las condiciones en las que permanece cuando es enviada al área de castigo. “Me llevan sin alimentos, sin líquidos, sin ropa, sin focos, sin botes para el agua, sin medicamentos, sin nada. Fui tratada peor que un animal”.
La interna recordó que la detención ilegal, tortura y violación sexual que denunció haber sufrido a manos del radiólogo del penal de Tepepan derivó en la Recomendación 1/2021 emitida a su favor. Sin embargo, aseguró que ese pronunciamiento ha sido ignorado por la comandante del penal de Santa Martha Acatitla.
Angélica, quien padece epilepsia y fibromialgia, enfermedades crónico degenerativas, afirmó que después del acoso sexual por parte de la comandante comenzó a ser enviada al módulo de castigo hasta dos veces por semana y recibió constantes amenazas de traslado al penal federal de Nayarit.
Para impedir ese cambio de centro penitenciario, explicó, ha promovido amparos, con costos que van de los cinco a siete mil pesos cada uno.
Además, señaló que tres evaluaciones realizadas por distintas autoridades concluyeron que no existían condiciones para ordenar su traslado, por lo que la medida fue cancelada oficialmente.
“Al trasladarme o amenazarme con los traslados, yo ya nada más cuento con mi madre y con mi hijo; mi hijo aún es pequeño. No contaría con quién me traiga mis medicamentos”, explicó.
También denunció que ha sido enviada al módulo de castigo después de ser golpeada dentro de su propia celda por grupos de cinco o seis internas, quienes además le roban sus pertenencias. Entre las agresoras, identificó a Edith Bautista.
Aun estando en el área de castigo, aseguró, la corrupción continúa, ya que las reas que llevan a cabo las extorsiones pueden entrar y salir de cualquier dormitorio hasta en horas de la madrugada, cuando el cierre de celdas se lleva a cabo alrededor de las 7 de la noche .
“Cuando he estado castigada, para salir a hacer una llamada de cinco minutos a mi familia y avisarles que estoy bien, he pagado 200 pesos por cada llamada”.
Finalmente, recordó que la recomendación emitida por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México fue firmada por la entonces jefa de Gobierno, hoy presidenta Claudia Sheinbaum, así como por el entonces secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch.
“Solamente la firmaron. Nunca le dieron seguimiento”, enfatizó.
En un mensaje dirigido a la presidenta de la República, Angélica pidió su intervención.
“Presidenta, yo le pido, le suplico, le ruego y le imploro. Usted dijo cuando se volvió presidenta que las mujeres sí teníamos voz. Entonces ayúdeme, ayúdeme usted que conoce mi caso. Tengo miedo, mucho miedo”, pidió.
Ve aquí el testimonio: