Una de las señales más poderosas de un gobierno débil o vulnerable es cuando intenta controlar lo que se dice de él. Esto lo hemos visto en muchos países y es lo que ha mostrado la presidenta Claudia Sheinbaum con su iniciativa sobre derechos de las audiencias y con la publicación de listas de periodistas y medios de comunicación.
Argumenta una conspiración para atacar a su gobierno cuando lo que enfrenta es a medios y periodistas llamando al poder a cuentas, es decir, haciendo su trabajo.
