La mayoría vive en zonas rurales y alejadas, donde no hay internet. La noticia comenzó a correr poco a poco entre la noche del 26 y el amanecer del 27 de septiembre.
Ayer fue revivir lo mismo que han repasado por 12 años. Cómo se enteraron de que sus hijos habían sido atacados, que unos no estaban localizados, después se darían cuenta de que tres habían sido asesinados. El caso de Julio César Mondragón estremeció porque su rostro había sido desollado antes de morir.
Han pasado 12 años desde la noche de Iguala y las familias de los 43 normalistas de Ayotzinapa siguen sin entender por qué no es posible conocer quién dio la orden de desaparecer a sus hijos. La mayoría eran alumnos de nuevo ingreso de la Escuela Normal Isidro Burgos, en Ayotzinapa, municipio de Tixtla, Guerrero.
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26 de Septiembre de 2014
“La lucha sigue”: marchan a 12 años de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa
Sólo que este año ocho madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa ya no están para alzar su voz. Francisco Morales, padre de Everardo Rodríguez Bello, murió a los 58 años en agosto pasado.
Pero los que aún pueden marchar, hablaron por ellos. Desde la plaza más importante del país, le exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum que compruebe que el Ejército no participó en los hechos ocurridos la noche de Iguala.
Le piden que traiga de nuevo al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes y que se siente con ellos para saber qué pasó realmente la noche de Iguala.
“No vamos a dejar esta lucha hasta que ella haga que el ejército entregue los 800 folios porque ahí está. Puede que ahí encontremos la respuesta”, dijo una de las madres frente a Palacio Nacional.
La de este sábado una marcha de esperanza, fue una marcha de hartazgo porque han pasado tres presidentes de la República y ninguno les ha dado las respuestas que necesitan.
La marcha de las familias de Ayotzinapa estuvo arrobada por cientos de jóvenes de escuelas normales rurales de todo el país que mostraron firmeza y fuerza en sus consignas. No hubo un minuto en que no dejaran de exigir la presentación con vida de sus compañeros y de señalar que el gobierno quiere desaparecer la normales rurales.
Este año, la presidenta de la omisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, fue blanco de reclamos por los actos en los que exonera al Ejército de cualquier participación en la desaparición de los 43.
El bloque negro de jóvenes esbozados para ocultar su rostro se fue contra el mobiliario de algunos comercios y dejó mensajes de “Rosario Piedra traidora” en el camino. Frente a Palacio alcanzaron a encender fuego del lado externo de las vallas.
Mario César González Contreras, padre de César González Hernández, retó a la presidenta Claudia Sheinbaum a probar que no hubo participación del Ejército.
Recordó que desde uno de los autobuses, un elemento del ejército que estaba infiltrado reportaba “en tiempo y forma” lo que estaba ocurriendo.
Denunció que el subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina, ha tratado de confrontar a los padres.
Emiliano Navarrete, padre de José Ángel Navarrete González, repitió en el Zócalo que el anterior presidente “se bajó los pantalones”, sin mencionar a Andrés Manuel López Obrador, porque no hizo nada para que Ejército rindiera cuentas.
Sheinbaum pospuso para este lunes la presentación del informe con nuevas líneas de investigación sobre el caso. Las familias no esperan nada nuevo.