Cuauhtémoc Cárdenas, por Guillermo López Portillo

Cuando vi a los dos personajes frente a mí, Cuauhtémoc Cárdenas y AMLO.

Pensé que la historia debió haber sido al revés:

El Ingeniero Cárdenas debió haber sido el Presidente de México y AMLO, quedarse sin ese poder.

Pero ese sueño mío y de millones de mexicanos no se concretó.

Fue en el funeral de Celeste Batel de Cárdenas, el 19 de octubre del 2021.

Hace casi exactamente 5  años.

La imagen me persigue una y otra vez.

Los dos personajes históricos hablando y AMLO tratando de llevarse el crédito por estar ahí.

Pensé que podría tomar una fotografía del encuentro en el velatorio del panteón francés de San Joaquín.

Y ofrecerla a alguno de los grandes periódicos de la ciudad de México.

Quizá hubiera sido portada en los periódicos nacionales.

Pero no era mi misión dar testimonio de periodismo en ese momento devastador.

No iba por una foto, sino a despedirme de Celeste y a darle un sentido abrazo a Lázaro y Cuauhtémoc Cárdenas Batel. Mis amigos de infancia, adolescencia y juventud.

Al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas siempre mi reconocimiento y gratitud.

El ingeniero que yo conocí el ingeniero que tanto quise el ingeniero Cárdenas hoy ha fallecido.

Yo tuve la fortuna de conocerlo desde mi educación primaria gracias a que estudiaba en la misma escuela Decroly que mis amigos entrañables.

Lo vi incursionar en la política como senador, también como subsecretario forestal y de la fauna, por lo que viajaba mucho con mi amigo  Cuate y se iba a innumerables países representando alguna parte del Gobierno de México.

Pero lo que a mí me dejó siempre el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas es su honestidad, su bondad.

Era un hombre bueno como no he conocido otro más.

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas siempre listo para escuchar cada uno de los pueblos que cruzaba en su camino.

Lo acompañé en sus primeras campañas políticas para senador por el antiguo PRI y para gobernador de Michoacán, años antes de que buscará la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México o la Presidencia de México.

Fue un personaje fundamental para la construcción de nuestra dolida e inacabada democracia.

Pero yo lo conocí en otro ámbito: el familiar. Gracias Celeste, su esposa y quien fue también como una mamá para mí, y Cuauhtémoc Cárdenas como un papá para mí.

Tuve el privilegio que me acompañara a presentar mi libro “Gilberto Bosques, el hombre que desafió a los nazis” en la librería de El Sótano con Julio Patán y Pablo Monroy Conesa.

Gracias ingeniero Cárdenas por haberme enseñado cuál es el camino de la ética del servicio público y de la amistad.

Ya no quedan personajes como el ingeniero Cuauhtémoc.

Y muchas enseñanzas personales y del comportamiento de un político cabal.

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