Radar Latam 360: los hechos relevantes en América Latina (semana del 26 de abril al 2 de mayo de 2026)

Esta es la edición más reciente del Radar Latam 360, el resumen más completo de los hechos político-electorales, económicos y sociales de la semana en América Latina.

Sigue al politólogo Daniel Zovatto (@Zovatto55) para más análisis estratégico en tiempo real.

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En esta edición, el editorial de Zovatto plantea que América Latina atraviesa un proceso de reconfiguración política marcado por un giro sostenido hacia la derecha, impulsado tanto por el voto de castigo a los oficialismos como por nuevas ofertas políticas. Sin embargo, este cambio no es homogéneo, ya que la izquierda mantiene, de momento, el control de las tres principales economías de la región —Brasil, México y Colombia— configurando un mapa ideológico más heterogéneo.

En este contexto, las elecciones en Perú, Colombia y Brasil en los próximos seis meses serán decisivas para definir el nuevo mapa político regional. El análisis subraya además el peso de factores externos, como la política de Estados Unidos, en la dinámica geopolítica y electoral latinoamericana.

Pero más allá del signo ideológico, la clave será la capacidad de los nuevos gobiernos de derecha para responder de manera oportuna y eficaz a las demandas ciudadanas, en un entorno de alta polarización, fragilidad institucional y creciente incertidumbre.

A continuación, te comparto algunos de las principales noticias y hechos de la semana:

Radar político

Brasil: El presidente Luiz Inácio Lula da Silva sufrió una doble derrota parlamentaria que evidencia su creciente debilidad política y la fragmentación de su coalición. El Congreso rechazó su candidato al Supremo Tribunal Federal —un hecho inédito en más de un siglo— y anuló su veto a una ley que reduce penas a los condenados por el intento de golpe de 2023, lo que podría beneficiar a Jair Bolsonaro. Estos reveses profundizan la desconfianza entre el Ejecutivo y el Legislativo, fortalecen a la oposición y debilitan la gobernabilidad en un contexto preelectoral.

 Colombia: El presidente Gustavo Petro oficializó su apuesta por una Asamblea Constituyente como eje central de su estrategia política, llamando a recolectar cinco millones de firmas para habilitar una reforma a la Constitución de 1991. La iniciativa busca destrabar reformas sociales y rediseñar el sistema político, en un contexto de creciente confrontación con el Congreso y las altas cortes. Petro plantea esta vía como la única forma de cumplir el “mandato popular” y anticipa que continuará impulsándola incluso tras dejar el poder. La propuesta se inscribe en plena campaña electoral y refuerza la polarización política, al trasladar el debate institucional hacia una movilización directa de la ciudadanía.

Radar Electoral

Perú: La segunda vuelta presidencial del 7 de junio se perfila como una de las más inciertas de la región, con un escenario de empate técnico entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori —ambos aún no confirmados oficialmente por la justicia electoral— según diversas encuestas. Los sondeos muestran diferencias mínimas —e incluso empate técnico— junto a altos niveles de voto blanco, nulo e indeciso, reflejo de una profunda fragmentación electoral. El contraste territorial y socioeconómico divide al electorado entre zonas rurales y urbanas, mientras el proceso se desarrolla en un contexto de fuerte desconfianza institucional. La combinación de resultados estrechos, rechazo al sistema político y debilidad de las candidaturas anticipa elevados riesgos de gobernabilidad para el próximo gobierno.

Colombia: Las encuestas reflejan un escenario electoral abierto y con señales contradictorias. Mientras algunos sondeos muestran a Iván Cepeda liderando sin lograr consolidar su ventaja, otros lo ubican con una posición más firme e incluso como favorito en una eventual segunda vuelta. Esta dispersión evidencia una alta volatilidad del electorado y un panorama aún no definido. La fragmentación de la derecha —entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella—, junto con el peso del voto en blanco y la creciente polarización, mantiene la contienda abierta y anticipa una definición altamente competitiva.

Radar Económico-Social

Mercosur–Unión Europea: El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur entra en vigor de forma provisional tras casi tres décadas de negociaciones, configurando uno de los mayores espacios económicos del mundo. La decisión de Bruselas busca reposicionar a Europa en un contexto geopolítico marcado por la menor previsibilidad de Estados Unidos y el avance de China. Aunque el pacto promete mayor acceso a mercados y nuevas oportunidades de inversión —especialmente para el agro sudamericano—, enfrenta resistencias en ambos bloques por sus posibles costos fiscales, tensiones industriales y temores en sectores agrícolas europeos. Más allá de sus incertidumbres, el acuerdo se consolida como una pieza estratégica en la reconfiguración del comercio global.

América Latina: La CEPAL recortó su proyección de crecimiento para la región en 2026 al 2,2%, una décima menos que lo estimado previamente, reflejando el impacto de un entorno internacional más adverso. La escalada de tensiones en Medio Oriente ha elevado la incertidumbre global, endurecido las condiciones financieras y reactivado presiones inflacionarias, especialmente a través del encarecimiento de la energía. Este escenario combina menor dinamismo económico con menor margen de maniobra para la política monetaria, consolidando un patrón de bajo crecimiento estructural. Aunque algunos países muestran mayor resiliencia relativa, la región en su conjunto enfrenta un ciclo prolongado de expansión débil que limita sus perspectivas de desarrollo.

Radar inseguridad

México: La captura de Audias Flores, alias “El Jardinero”, figura clave del Cártel Jalisco Nueva Generación, representa un nuevo golpe táctico del Estado mexicano contra la cúpula del crimen organizado y refuerza la estrategia de “descabezamiento” aplicada durante décadas. Sin embargo, lejos de debilitar estructuralmente a estas organizaciones, este enfoque ha contribuido a su fragmentación, dando lugar a redes más pequeñas, flexibles y difíciles de controlar, con altos niveles de violencia persistente.

Colombia: Un atentado terrorista en el Cauca dejó más de 20 civiles muertos, evidenciando la capacidad operativa de grupos armados y las fallas en la estrategia de seguridad. El ataque, atribuido a disidencias de las FARC, refleja un deterioro estructural de la seguridad y reabre el debate sobre la política de “paz total”, en un contexto de alta violencia y tensión electoral.

Radar EE.UU.–América Latina

Cuba–Estados Unidos: El presidente Donald Trump elevó significativamente el tono contra La Habana al insinuar una posible acción directa para forzar un cambio de régimen, en paralelo a un endurecimiento de sanciones que amplía la presión económica sobre sectores estratégicos del país. Este giro refuerza la centralidad de Cuba en su agenda de política exterior bajo una lógica de “máxima presión”, en un contexto de creciente confrontación regional. Al mismo tiempo, emergen canales informales de diálogo a través de figuras como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien actúa como interlocutor discreto con Washington, reflejando una estrategia pragmática en medio de la tensión. En conjunto, la dinámica combina escalada retórica y sancionatoria con contactos indirectos, en un escenario marcado por la incertidumbre sobre si derivará en una transición política o en la continuidad del statu quo.

México–Estados Unidos: La relación bilateral entra en una fase de alta tensión tras la ofensiva del Donald Trump contra la narcopolítica mexicana, con acusaciones directas contra figuras del oficialismo como Rubén Rocha por presuntos vínculos con el crimen organizado. La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido una combinación de contención, cuestionamiento de las pruebas y defensa de la soberanía nacional, en un intento por evitar una escalada mayor. En paralelo, el Gobierno busca demostrar eficacia operativa en seguridad —con golpes al narcotráfico— mientras limita la injerencia externa, en un contexto marcado por la presión de Washington, la polémica por la presencia de agencias estadounidenses en territorio mexicano y la inminente renegociación del TMEC. El resultado es un vínculo cada vez más friccional, donde convergen disputas judiciales, tensiones diplomáticas y cálculos políticos internos en ambos países.

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