Isabel Peralta, la musa de la ultraderecha española, vista para sentencia por delito de odio
La madrileña declara ante la Audiencia Provincial por sus palabras en una concentración ilegal de Bastión Central frente a la embajada de Marruecos, en la que llamó a la “muerte” contra los marroquíes

Isabel Peralta, una madrileña de 24 años, se sienta relajada en el banquillo de acusados de la Audiencia Provincial de Madrid. Estira los brazos contra el respaldo, como desperezándose. Saca su pintalabios del bolso y, antes de abrirlo, lo mira y se lo vuelve a guardar. Ha estado a punto de maquillarse delante de las personas que decidirán su futuro. La Fiscalía pide para ella tres años y medio en prisión por haber cometido un posible delito de odio al hacer un llamamiento a la “muerte” contra los “invasores” marroquís. “¡Les vamos a plantar cara y vamos a luchar contra ellos! ¡No vamos a dejar que nos invadan! ¡Muerte al invasor!”, dijo mientras calentaba una marcha ilegal frente a la embajada de Marruecos en mayo de 2021. Peralta no se retracta de esas palabras porque considera que “representan la preocupación de muchos españoles”, pero matiza que era una frase hecha y no un llamamiento a la violencia. “Con respeto, señoría. Es como si le digo ‘vete a tomar por culo’. No le estoy mandando a tomar por culo en sentido literal”, aclaró. Después de la vista de este jueves, solo queda que el juez redacte la sentencia.
La manifestación en la que pronunció el discurso por el que la juzgan fue el 18 de mayo de 2021. Era el día después de que 5.000 inmigrante sin documentación, 1.500 de ellos menores de edad, entraran de golpe y de manera ilegal en Ceuta. La llegada se produjo sin que las autoridades marroquíes opusieran ninguna resistencia. Fue un mensaje de advertencia del gobierno de Marruecos al Ejecutivo español por haber acogido al secretario general del Frente Polisario, Brahim Gali, para ser tratado de covid en España.
En ese contexto, unos 200 miembros de la organización ya extinta Bastión Frontal acudieron a la embajada de Marruecos sin autorización para manifestarse, pero con una pancarta muy grande en la que ponía: “Ni el rey, ni el Gobierno, ni la Unión Europea van a frenar el expansionismo marroquí. ¡Guerra al invasor!”. Según la Policía Municipal y la Fiscalía, su líder era Isabel Peralta. Ella lo niega y asegura que Bastión Frontal no era una asociación ultra, sino “un grupo de amigos”. Sin embargo, la que hablaba con la prensa o la que arengaba con un altavoz de la mano era ella.

Peralta ya era entonces muy popular entre ciertos círculos por su intervención en un acto de la División Azul en el que, vestida con la camisa azul de la Falange, dijo que “el judío es el culpable”. Pero su historial va mas allá. Desde 2022 tiene prohibida la entrada en Alemania por intentar cruzar con objetos de simbología nazi y en noviembre 2023, durante las protestas frente a la sede del PSOE en la calle de Ferraz, algunos manifestantes la auparon al tejado de un quiosco e hizo el saludo de Hitler desde allí.
La mujer que inspira a la comunidad más radical de España lleva unos tacones de aguja con estampado de leopardo, unos vaqueros negros ajustados y una chupa de cuero marrón. Tiene un vocabulario amplio y se expresa con fluidez y confianza. Cada vez que el magistrado corrige al abogado que la defiende, dirige una sonrisa irónica hacia atrás en busca de la complicidad del público de la sala. Entre los asistentes hay varios estudiantes de derecho vestidos con camisas, mocasines y pulseras de España. También tres amigos de la mujer, todos hombres jóvenes de más de metro ochenta, rapados y con ropa oscura.
La estética de los chicos recuerda a la que usa la asociación fascista Núcleo Nacional, que había convocado a sus más de 20.000 seguidores en Telegram para acompañar a Peralta la mañana de este jueves durante la vista. Sin embargo, más allá de estos tres hombres, nadie apareció. Ese mensaje se envió hace dos días, pero hace solo uno la Guardia Civil comunicó que va a abrir una investigación al grupo ultra por un vídeo que subieron a redes sociales en el que llaman “a la lucha conjunta contra la invasión”.
La respuesta de Peralta a las preguntas de la Fiscalía seguían exactamente la misma línea. “Es una invasión y me remito al significado etimológico de la palabra”, reafirmaba frente al juez en una vista judicial que por momentos parecía convertirse en un debate filosófico sobre el significado de la raza, la esencia de España y los riegos espirituales para Europa de la llegada de inmigrantes. El magistrado tuvo que recordar varias veces que lo que allí se juzgaban eran los hechos concretos y no los motivos que ella da para justificarlos.
Un testigo de la Policía Municipal ha señalado que entre los agentes que se dedican a investigar a este tipo de grupos hay “una preocupación tremenda” por si ese discurso cala entre la ciudadanía. Asegura que uno de los mayores peligros son las redes sociales, por su capacidad de difundir “exponencialmente” los mensajes de odio. El mismo agente ha recordado que, en octubre de 2021, el grupo Bastión Frontal estuvo a punto de asaltar un piso de acogida de menores extranjeros no acompañados en el barrio madrileño de San Blas y que tuvo que intervenir la UIP “para evitar que entraran a lincharlos”. También atacaron el Centro de Menores de Hortaleza y la Casa de Acogida de Menores de la Casa de Campo.
A la salida de los juzgados, Peralta ha hecho el saludo nazi mientras una decena de periodistas con cámaras de televisión se acercaban a ella. “No me arrepiento de mis palabras”, ha dicho. “La inmigración va a suplantar nuestra identidad y nos va a relegar a un recuerdo en los libros de historia. Mientras yo viva y mientras viva mucha más gente no vamos a permitir que eso suceda”.
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