Muchas de las prácticas de salud y recetas médicas que se usaban durante la Edad Media, no sólo se asemejan a las tendencias modernas de bienestar sino que algunas han llegado casi intactas a las redes sociales y han sido tendencia.
Esto es algo que se puede apreciar al analizar el Corpus de Medicina Latina de la Alta Edad Media (CEMLM por su sigla en inglés), que ha recopilado cientos de manuscritos medievales que tienen material médico y son anteriores al siglo XI.
Una de las cosas que distingue al Corpus de catálogos anteriores, es que estos se centraban en textos de autoridades reconocidas, como Hipócrates o Galeno; sin embargo, la nueva colección incluye muchos escritos que se encontraron en los márgenes de libros completamente ajenos a la medicina: manuscritos de gramática, teología, poesía, etcétera, señala Meg Leja, una de las curadoras de la colección.
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«La gente se relacionaba con la medicina a una escala mucho más amplia de lo que se creía». Meg Leja, profesora de historia en la Universidad de Binghamton.
Esto implica que se incluyeron múltiples manuscritos que habían quedado fuera de catálogos anteriores, casi duplicando la cantidad de manuscritos médicos conocidos de la a veces llamada Edad Oscura. Como un “champú de lagarto”, que consistía en tomar trozos de lagarto para que el cabello se viera más abundante y fluido, y que fue encontrado en una esquina de un texto de otra materia.
La salud desde la Luna
“Tradicionalmente, se ha prestado mucha atención a los textos de los Grandes Nombres de la Antigüedad Tardía (Galeno, Hipócrates) o a los que fueron médicos en formas que aún hoy se reconocen (con recetas, tratados, descripciones de enfermedades), y mucho menos a los textos que no cumplen estos requisitos. Creo que esto es un error”, escribe Carine van Rhijn, profesora de historia medieval de la Universidad de Utrecht y otra de las curadoras.
Como parte de las pequeñas entregas mensuales que hace cada curador al sitio, Van Rhijn comenta sobre un manuscrito de la primera mitad del siglo IX, en el que, entre recetas y otros textos médicos hay un bloque de los llamados lunarios, “material que los historiadores generalmente no consideran medicina «real»”.
“La idea detrás de los lunarios es que el ciclo lunar de 30 días puede ayudar a predecir elementos del futuro, en este caso relacionados con la salud. Hoy en día, se suele considerar que dicha «medicina» pertenece al ámbito de la superstición”, señala la historiadora.
En el manuscrito, hay un bloque de no menos de seis lunarios diferentes, cinco de los cuales son médicos. Por ejemplo, un niño nacido en el primer día de la luna estará animado, pero en el tercer día no lo estará en absoluto, o “Una persona que cae enferma en este día se recuperará pronto, y lo que sueñas no tendrá significado”.
Hasta la actualidad y las redes
“Muchas de las cosas que se ven en estos manuscritos se promueven en línea como medicina alternativa, pero existen desde hace miles de años”, dijo Leja en un comunicado de la Universidad de Binghamton, y el autor del comunicado, John Brhel, añade que han llegado hasta TikTok.
Brhel añade que algunos de los trucos de salud que promueven los influencers modernos, que van desde ungüentos tópicos hasta preparados desintoxicantes, sí funciona, y pone como ejemplo un receta para quitar el dolor de cabeza: Machaque el hueso de un melocotón, mézclelo con aceite de rosas y aplíquelo en la frente.
“Puede sonar extraño, pero un estudio publicado en 2017 demostró que el aceite de rosas puede ayudar a aliviar el dolor de la migraña”, señala Brhel.
Sin embargo, aunque estuvieran basados en el mejor conocimiento de la época, la mayoría de los remedios, recetas y creencias medievales, como los lunarios, carecen de sustento científico y antes que funcionar, cabe esperar que no provoquen daños.